El terror psicológico (u horror psicológico) es un subgénero de la ficción terrorífica, ya sea literaria o cinematográfica, que centra su atención en los temores de los personajes, sus culpas, creencias y supersticiones. En este tipo de narración se busca la sutileza de efecto y la sugerencia más que el mero susto. El miedo trata de suscitarse afectando directamente a la emotividad del lector o espectador, que debe acabar identificándose con los padecimientos o vivencias extremas de determinados personajes. En el cine, con el fin de reforzar la tensión y acrecentar el interés en la trama, suele recurrirse a los efectos espeluznantes de sonido, la tétrica ambientación musical, la inestabilidad emocional de los personajes, los paisajes o situaciones extraños u oscuramente sugerentes, etc.

Habitualmente se considera que el autor pionero de esta modalidad fue el gran cuentista estadounidense Edgar Allan Poe, quien a través de relatos como El corazón delatorEl hombre de la multitud o El demonio de la perversidad, entre otros, halló un nuevo camino para dejar obsoleta la tradicional novela gótica, con toda su corte de monjas sangrientas y fantasmas encadenados.
Una derivación del terror psicológico lo constituye el llamado suspens​ (distinto del suspenso sudamericano), género literario y cinematográfico que ha tenido numerosos cultivadores y del que es figura emblemática el director británico Sir Alfred Hitchcock.


A continuación le contaremos unas anécdotas de nuestros 
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Aproximadamente, el 8% de toda la población ha experimentado el inolvidable y aterrador fenómeno de parálisis de sueño. El número puede parecer peligrosamente alto, pero eso significa que la experiencia la han vivido sólo unos 592 millones de personas. No es gran cosa, ¿no?
La experiencia de estar en un sueño (o mejor dicho, una pesadilla), pero a su vez estar despierto y no poder moverse, llorar, o incluso gemir es una de las cosas más espantosas que el ser humano tiene que aguantar
Imagínate ser prisionero de tu propio cuerpo. Entonces empieza a entrar el pánico porque notas una presencia, algo o alguien, en el dormitorio. Sin embargo, no tienes ni idea qué puede ser. Al poco rato se acerca, lo puedes sentir, o incluso se asoma y te mira a los ojos. ¿Qué haces?
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Cuando finalmente recuperas el control de tu cuerpo, sientes como si chocaras contra la tierra a gran velocidad. El parálisis de sueño es un fenómeno de gran interés porque no se ha podido investigar el tema profundamente. Sigue siendo un misterio incluso para los maestros de la psicología, pero hemos puesto la red boca abajo para encontrar algunos datos que ayudan a entender, aunque vagamente, el tema del parálisis.
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El dice que es una parálisis, que la crea mi mente, yo le tengo miedo.
Ella es la causa de mi locura, la causa de mi desdicha, la causa de mi temor, cada vez que cierro los ojos, los vuelvo a abrir, pero hay algo, algo que está arriba
mio, empujando constantemente, no se que sea, no se que quiera, pero me grita, ME GRITA, me dice algo, lo escucho vagamente y no descifro el significado, no puedo moverme, ¡QUIERO DEFENDERME!, quiero pegarle, quiero destrozar aquello, no puedo, vagamente puedo mover mis dedos, solo uno a la vez, mientras que eso, me grita constantemente, lo único que aun se mueve son mis ojos, trato de forzar mi cabeza para ver que está arriba de mi, que me está empujando, no puedo, comienzo a llorar.
Fui al doctor para que me ayudará, el me receto unas píldoras para dormir, las tome, gustoso, esperanzado, con alegrías.
“Primer día, acabo de tomar el medicamento, tengo un sueño atroz, me pondré a dormir”.- tengo que decir, que solo empeoro el asunto, apenas me quede quieto en la cama, ella aparecio, PERO YO LA VI, estaba al frente mío, para que despúes se desvaneciera como un abanico de murcielagos y toda mi vista se nublara y escuchará lo mismo, chillidos, gritos, susurros que vagamente entiendo, alcanzo a escuchar “debe morir, DEBE MORIR”.-“No, deja que sufra, DEJA QUE SUFRA”.-“Terminalo… TERMINALO”, cierro los ojos y trato de ignorar todos, no puedo, creo que las pastíllas no me auidan en nada
Segundo día, hoy decidí no usar las pastíllas y como era lo que pensaba no podía dormir, me sentí agotado todo el día y cuando fui a dormir, el insomio no me dejo
Tercer día, accedí nuevamente en una batalla personal a tomar las píldoras, causaban peores “alucinaciones” pero me dejaba dormir, si… me dejaba dormir, almeno eso creo, ya que , cuando terminaba de salir de este transe me sentía renovado.
Cuarto día, estoy mejor que nunca, me sigue pasando lo mismo pero almenos puedo descansar, creo que me estoy acostumbrando.
Quinto día, resultado, no hay píldoras, voy a la farmancia tampoco las hay, hoy no dormí
Sexto día, he podido pegar los ojos sin las píldoras,
almenos estoy mejorando en lo que respecta a salud.
Séptimo día, hoy alusine algo fuera de lo normal, no era una chica, era un chico, era el, daba miedo, pero el, no me aplasto como era lo usual, el, ME TIRO DE LA CAMA, EL ME LANZO, EL JUGO CONMIGO……y me dijo con una calma increíble y con una sonrisa de oreja a oreja. “Si no dejas que ella se divierta, YO ME DIVERTIRÉ”


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